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El primer europeo, vivió en Atapuerca hace 1,2 millones de años y es un misterio.

In b. Arqueología, c. Paleontología y geología, Castilla y León on abril 28, 2011 at 07:04

Los expertos reconocen que no pueden identificar la mandíbula más antigua de Europa, hallada en Burgos

Uno de los yacimientos de Atapuerca, en una foto de archivo. AFP

La identidad del primer europeo acaba de diluirse en un misterio, por ahora, sin solución. Tras más de tres años de análisis, los responsables del yacimiento de Atapuerca acaban de reconocer que no saben a qué especie perteneció la mítica mandíbula de 1,2 millones de años que hallaron en esta sierra de Burgos en 2007 y que constituye el resto humano más antiguo de Europa.

En 2008, el fósil fue atribuido de forma provisional al Homo antecessor, la especie característica del yacimiento burgalés. Pero tras un análisis más completo sus descubridores señalan ahora que la mandíbula no basta para saber si su dueño fue un antecessoro una especie nueva que, de confirmarse, sería el nuevo primer europeo.

“De repente tenemos una duda tremenda, necesitamos encontrar más fósiles”, apremia José María Bermúdez de Castro, codirector de las excavaciones. Su equipo planea presentar hoy estos resultados en Burgos y los publicará en el Journal of Human Evolution junto a una detallada descripción de las patologías dentales que presentaba aquel adulto misterioso a quien, según los datos, se lo comieron. “Es imposible saber quién se lo comió, pero pensamos que fue por competencia entre tribus”, apunta Bermúdez de Castro.

El dueño de la mandíbula queda consignado ahora como Homo sp, es decir, un humano indefinido, desconocido hasta que aparezcan nuevos restos en la Sima del Elefante, la excavación de Atapuerca que araña el periodo más remoto de la prehistoria Europea en este rincón de Burgos. “En otros casos, el ADN ha permitido resolver las dudas, pero aquí es imposible por la antigüedad”, explica Eudald Carbonell, codirector de Atapuerca.

Hasta ahora, el reinado del antecessor en Atapuerca se extendía desde hace 1,2 millones de años hasta hace unos 800.000, fecha de los restos de otros individuos desenterra-dos en la Gran Dolina, otro yacimiento cercano a la Sima del Elefante (200 metros), pero separado por unos 400.000 años. Ahora, ese reinado se reduce y se hace más complejo.

Según el estudio de Bermúdez de Castro y el resto de su equipo, la parte exterior de la mandíbula muestra rasgos primitivos que emparentarían a su dueño con el Homo georgicus, que vivió hace unos 1,8 millones de años en Dmanisi(Georgia) y sería uno de los primeros humanos en haber dejado la cuna africana para adentrarse en Eurasia.

Sin embargo, la cara interna de la mandíbula es muy evolucionada. En esta parte, “a quien más se parece es a nosotros”, reconoce Bermúdez de Castro.

“Creo que es bueno que sean cautos”, opina Chris Stringer, investigador del Museo de Historia Natural de Londres, quien en 2010 anunció herramientas de piedra de hace 900.000 años desen-terradas en Inglaterra que pudieron ser hechas por el antecessor. “Esperemos que se encuentre más material que ayude a responder las incógnitas”, señala.

Presión política

El anuncio de hoy de los responsables de Atapuerca no está exento de intención política. Según Bermúdez de Castro, su equipo intenta “presionar a la Junta [de Castilla y León]” para que aporte los fondos para construir una pasarela de personas y vehículos ligeros que permita seguir excavando en la Sima del Elefante. “Es un proyecto aprobado pero queremos que se haga antes de esta campaña”, señala Bermúdez de Castro. El tiempo apremia. Las excavaciones se reanudan el 15 de junio y continuarán hasta el 25 del mes siguiente.

Agresivo

La mandíbula inferior de Atapuerca conserva varios dientes que prueban una “masticación muy agresiva”, según el estudio dirigido por María Martinón-Torres, doctora del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, en Burgos. Tanto es así que sus dientes crecían durante toda la vida para compensar el desgaste.

Quistes

El individuo sufrió dos infecciones dentales que dieron lugar a sendos quistes que le deformaron el hueso.

Dientes que giran

La masticación era tan fuerte que los dientes giraban dentro de los alveolos, los huecos del hueso donde van encajados. Para reforzarlos, estos humanos generaban una mayor cantidad de cemento dental.

Palillo

Los dientes conservan marcas de desgaste al ser limpiados con mondadientes improvisados.

Vida sin fuego

En conjunto, la mandíbula muestra una “mordedura en abanico” con dientes “muy castigados” y hacia afuera. Es la mandíbula de un humano que vivió sin dominar el fuego y cuyos alimentos llevaban tierra y otros residuos que dañaban su dentadura.

vía  Público.es.

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