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Geofagia. Alimentarse de tierra. Habitual en ciertos pueblos indígenas

In g. Etnología, Nuestros favoritos on octubre 8, 2010 at 20:28

La capacidad de adaptación del ser humano es increíble

El  5 de Junio de 1800, el grupo de Humboldt estaba remontando el río Orinoco, en la zona de los indios otomacos. La expresión que le causaron a Humboldt fue de extremo salvajismo. Pero lo realmente extraordinario de este pueblo es lo siguiente: “Comen tierra, es decir, tragan cada día, durante varios meses, cantidades considerables hasta saciar su apetito, y esta costumbre no parece repercutir perjudicialmente en su salud. Son animales omnívoros en el más alto grado. Mientras que las aguas del Orinoco están bajas, subsisten con pescado y tortugas. Pero cuando crece el río se interrumpe la pesca casi por completo y entonces es muy difícil conseguir alimento. Durante este periodo, que dura dos o tres meses, los otomacos ingieren una asombrosa cantidad de tierra. Descubrimos pilas de bolas de tierra (de unos trece a quince centímetros de diámetro) en sus cabañas, amontonadas en pirámides de noventa centímetros a un metro veinte. Presentaban esto como su principal alimento durante el periodo en que rara vez pueden conseguir un lagarto, un rizoma de helecho o un pez muerto flotando en la superficie del agua”. Y no sólo eso, sino que incluso en la época en la que la comida abundaba, los otomacos de vez en cuando sacaban esas bolas de tierra cocida, que llamaban “poyas”, para rasparlas y consumir su polvillo. Texto procedente del Blog Memecio

Grupo de Investigacion en Geologia Medica y Forense (Facebook):   Ricardo Ballesteros “Suelo como comida y como detoxificante, esta práctica se observa especialmente en los pueblos indígenas, en los largos periodos de hambre esta practica toma un enorme valor ya que permite tener una sensación de saciedad, asimismo en otros pueblos el suelo es mezclado con plantas para que este adsorba todas las toxinas de ellas (Los estudios han demostrado una gran disminución en estos pueblos por la intoxicación con glicoalcaloides y aflatoxinas, especialmente la AfB1)

Texto procedente de Madrimasd: Ya os comentamos en un post anterior: “Geofagía: Ingestión de los Elementos Minerales del Suelo en la Alimentación y Salud Humana a Través de la Historia”, que la ingestión de suelo y otros materiales minerales es una práctica habitual en muchos pueblos indígenas repartidos por todo el mundo. ¿Porqué será? El desprecio actual por aquello que no procede de la cultura occidental, ha dado lugar a que se vertieran muchos disparates sobre este tema, diagnosticándolo a menudo como enfermedad o trastorno, físico o mental. Hoy retomamos el asunto con nuevos datos, algunos de ellos constatados recientemente en la revista de acceso abierto más prestigiosa del mundo (PLoS ONE). Cuando éramos infantes (es decir en la post-guerra civil española), muchos nos comíamos las tizas en el colegio. Mis padres me comentaron que también una vez vieron llevarme una colilla de cigarro a la boca (bofetada al canto). Sin embargo, como veremos hoy, también existen regiones “civilizadas” en donde se sigue practicando tal ingesta (o abundan los trastornados), lo cual se considera aberrante. Quizás aberrante sea la mente de aquellos llamados científicos que descalifican hechos como este sin buscarles explicación.

Se cree que en algunos países el consumo de tierras juega un papel como antidiarreico o que ayuda a evitar las nauseas de las mujeres gestantes La forma más conocida de pica es la geofagia, el consumo de tierra, arcilla o fangos y no es precisamente una costumbre extraña en algunas zonas de África y en el sur de EEUU. Incluso en algunos lugares se puede comprar arcilla para su consumo. Un trabajo publicado en la revista American Journal of Clinical Nutrition mostraba, en 1979, la incidencia de geofagia en zonas rurales de Mississipi. Los autores localizaron los 25 lugares de los cuales la población extraía la arcilla, y contabilizaron que hasta un 57% de las mujeres y un 16% de los niños de ambos sexos tomaban arcilla, pero en ningún caso varones adultos y adolescentes (…), no se halló correlación entre geofagia y hambre, anemia o problemas de parásitos en los intestinos -uno de los problemas consecuencia de la geofagia, si se consumen tierras con larvas, es precisamente los parásitos.

El resto del artículo de Juán José Ibáñez en MadrimasD es muy, muy recomendable.

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