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¿Calendarios en el paleolítico?

In -A debate, 1-Paleolítico, Nuestros favoritos on abril 17, 2012 at 16:54
La  astronomía en el Paleolítico
Adjuntamos el resumen de una interesante recopilación de Ivan Díaz (ver texto completo en Ciencia divulgativa) sobre astronomía y paleolítico, al que hemos añadido algunas imagenes y notaciones bibliográficas. Seguro que lo encontráis sugerente e interesante. Muchas gracias Iván. Si queréis ampliar el listado de representaciones, lo tenéis en el congreso del IFRAO de 2010).
En el registro arqueológico del Paleolítico superior se documentan objetos muebles con diversas representaciones que han sido interpretadas como la prueba arqueológica de los primeros calendarios utilizados por la humanidad. Pero estas piezas arqueológicas no sólo sugieren importantes conocimientos de astronomía desde momentos muy antiguos, también serían pruebas del desarrollo y el uso habitual de las notaciones numéricas y el inicio del pensamiento matemático, desvirtuando esa imagen popular del ser humano del Paleolítico como hombres y mujeres salvajes.
Las piezas más antiguas tienen unos 30.000 años. Para analizar estos objetos y probar su interpretación como calendarios y notaciones numéricas los investigadores se basan en rigurosos análisis de las marcas, concluyendo que estas unidades gráficas pueden ser aisladas por grupos en función de sus características técnicas; dirección y profundidad del trazo o por el análisis microscópico de las huellas que deja el instrumento al realizarlas, determinando el útil empleado. Las marcas en estos objetos fueron realizadas de forma secuencial, es decir, en los diferentes momentos en que el objeto fue reutilizado.
Primeros calendarios
            
(1) Mal´ta (Irkutskaya Oblast, Rusia) es un yacimiento siberiano sito en las cercanías del lago Baikal, en el cual se ha documentado una importante colección de representaciones paleolíticas muebles (18.000-15.000 B.P.). Además, el registro arqueológico ha aportado una placa de marfil que el arqueólogo soviético Boris Frolov interpretó como un calendario lunar. Se trata de una placa rectangular en marfil de mamut en la que mediante la incisión de orificios se ha dibujado una espiral central con siete espiras crecientes. El conjunto se cierra con dos grupos de espirales menores en los laterales de la placa.
En la espiral central se observan 243 orificios, mientras la suma del resto de las espirales denota otros 122 orificios. Un fácil cálculo de los orificios totales nos da la suma de 365, exactamente la duración de un año. Por otro lado en la zona siberiana de Mal´ta la duración del invierno se prolonga justamente durante 243 días, por 122 del verano. Un aspecto importante a considerar y que refuerza la consistencia de la interpretación calendárica de la placa de Mal´ta es el ciclo de gestación del reno, básico en la dieta de la zona por su importante aportación calórica que ayuda a combatir las bajas temperaturas, siendo 243 días.
(2) En la antigua Checoslovaquia se localiza el excepcional yacimiento de Dolni-Vêstonice (Brno), famoso por el grupo de Venus documentadas en sus estratos. Con una cronología de 28.000 B.P. se documentaron dos fragmentos de una misma piedra que se puede asimilar a un calendario lunar. En ellas se aprecian una serie de incisiones que representarían cada uno de los días que componen el mes lunar. Las incisiones de la piedra representan a la luna tanto en el ciclo creciente como decreciente. Muy significativo para la interpretación de la piedra como calendario lunar es el hecho de que la marca que hace el número 30 tiene la mitad de longitud que el resto, remarcando así su importancia: el fin de ciclo.
(3) En Hungría, en el yacimiento de Bodrogkeresztur se produjo el hallazgo de un artefacto arqueológico de piedra caliza cuyos excavadores interpretan como un calendario lunar.
Vértes, L. (1965), Lunar Calendar” from the Hungarian Upper Paleolithic (Bodrogkeresztur). Science vol. 149. 20 August. pp. 855–856
La datación (por contexto) ronda los 20.000 años (solutrense). El objeto presenta una forma redonda con muescas en los bordes, el lado que no presenta marcas es achatado. En la parte superior tiene grabadas dos líneas verticales, flanqueadas en la izquierda por doce marcas y en la derecha por otras once. El conjunto se cierra en la parte inferior con un trazo horizontal grabado. La línea vertical de la izquierda junto con las otras doce muescas se interpretan como los primeros trece días del ciclo lunar, el cuarto creciente, los días 14, 15, 16 estarían representados por la línea inferior horizontal, las once muescas de la derecha representarían la parte final de ciclo, el cuarto menguante. Finalmente la línea vertical de la derecha representaría el último día del mes.
(4) En la Dordoña francesa, en el Abri Blanchard (Sergeac), se encontró un omóplato con 69 marcas de tendencia circular que según el antropólogo norteamericano A. Marschack hay que interpretarlas como las diferentes fases lunares. Estaríamos ante la representación de dos meses lunares y un medio. De hecho, las marcas parecen ser dibujos en miniatura de la luna, algunas grabadas de forma totalmente redonda, y que representarían la luna llena, las restantes no acaban de tomar forma totalmente redondeada, por lo que cabe una clara interpretación de cuartos crecientes y decrecientes, los cuartos están dibujados hacia la derecha o hacia la izquierda.
Calendario auriñaciense, según A. Marshack
Marshack, A. (1972) The Roots of Civilization. London: Thames & Hudson.
La representación da comienzo por el centro de la superficie de la placa, siguiendo una línea serpenteante con marcas acumulativas y secuenciales que los primeros astrónomos de la humanidad asimilarían a la continuidad de los cambios lunares observada en el cielo. Los niveles arqueológicos en que se recuperó este calendario lunar se corresponden con el auriñaciense, en los inicios del Paleolítico superior, por lo que la datación de la placa se remonta a 30.000 años.
(5) En la cueva de Taï (Drôme, France), con una datación relativa de 10 000 años, se encontró otra plaqueta de hueso que podría representar un calendario lunar y solar (Marshack 1991 y D’Errico 1994).
           
En cualquier caso: Might these represent lunar cycle? (Emília Pásztor)

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