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Argentina. Descubierto un rasgo evolutivo de los dinosaurios

In c. Paleontología y geología on mayo 25, 2012 at 00:03

Ilustración del artículo

Es probable que el Tyrannosaurus rex sea el dinosaurio más famoso de todos. Este carnívoro de enormes dientes debió sin duda tener una presencia temible a pesar de sus brazos desproporcionadamente pequeños, casi cómicos. Lo cierto es que el Tyrannosaurus no fue el único dinosaurio con unos brazos tan pequeños; la familia al completo de abelisáuridos también comparte este rasgo y, según se extrae de una serie de nuevos hallazgos, puede que se hubiese desarrollado en ella. 

 

Material fósil perteneciente a la familia de los abelisáuridos descubierto en el extremo sur de América, concretamente en la Patagonia, ofrece una historia evolutiva de tan minúsculas extremidades. El espécimen en concreto pertenece al Jurásico y es 40 millones de años más antiguo que cualquier otro abelisáurido descubierto hasta la fecha. Muestra con claridad que el acortamiento de las extremidades superiores comenzó en una fase temprana de la historia evolutiva del grupo.

 

El descubrimiento lo realizó el Dr. Oliver Rauhut, paleontólogo de la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich, afiliado a la Colección Estatal de Paleontología y Geología de Baviera en Múnich (Alemania), y su colega argentino el Dr. Diego Pol. «Los abelisáuridos eran un grupo de gran diversidad y muy extendido durante el Cretácico -afirmó el Dr. Rauhut-, pero sus orígenes no se han conocido hasta ahora.»

 

Los abelisáuridos fueron grandes depredadores carnívoros bípedos de entre siete y nueve metros de largo. Habitaban en la zona correspondiente a la Patagonia y otras áreas de Gondwana, el continente meridional compuesto por lo que hoy es África, la Antártida, Australia y Sudamérica. Sus características son muy similares a las de los tiranosáuridos y su principal diferencia radica en que su cráneo es inusualmente corto y alto, aspecto definitorio de su especie que apunta a que su mordida debió ser extremadamente potente.

 

Los doctores Rauhut y Pol han llamado a la nueva especie de abelisáurido Eoabelisaurus mefi o «Nuevo Abelisauro del Museo Palentológico Egidio Feruglio (MEF)» en agradecimiento al apoyo del museo a su colaboración científica. «El nuevo hallazgo muestra que el linaje de los abelisáuridos es más antiguo de lo que pensábamos», afirmó el Dr. Rauhut. «La escasez de conocimientos al respecto se debe a que el registro de fósiles de dinosaurios depredadores del hemisferio sur es muy incompleto, sobre todo en relación al periodo del Jurásico Medio y el Cretácico Inferior.»

 

A pesar de tener brazos cortos como el tiranosaurio, se diferencian en que, según algunas fuentes, éste era capaz de utilizarlos como garfios con los que inmovilizar a su presa. Las extremidades superiores de los abelisáuridos parecen ser mucho más débiles y suponer tan sólo un remanente vestigial. El descubrimiento ha permitido por otro lado obtener una idea más clara de la evolución de estos brazos.

 

«Parece que la tendencia surgio muy al principio y comenzó en el extremo distal», informó el Dr. Rauhut. «En el Eoabelisaurus, la base del brazo presenta un tamaño normal, pero el antebrazo es mucho más pequeño en comparación. La mano tiene un desarrollo limitado y los dedos y las garras son diminutas.» Estos descubrimientos confirman las hipótesis que sugieren que la reducción de la extremidad de los abelisáuridos comenzó en la mano.

 

Para los investigadores no deja de ser sorprendente que no se hayan desenterrado ejemplares de Eoabelisaurus en todos los continentes actuales a pesar de haber evolucionado éste en Pangea. Pangea era el supercontinente compuesto por todos los continentes que conocemos hoy en día y existió hace unos 300 millones de años. «Una explicación posible sería que un enorme desierto en el centro de Pangea hubiera impedido la dispersión del grupo hacia el norte y limitado la evolución de su linaje al hemisferio sur», aventuró el Dr. Pol. La hipótesis de la existencia de esta barrera geográfica se apoya en estudios geológicos recientes y en resultados de modelos climáticos.

 

Estos descubrimientos poseen gran importancia, pero aún queda mucho por investigar. «El conocimiento que se posee sobre la evolución de los dinosaurios del Jurásico se basa sobre todo en registros fósiles del hemisferio norte», informó el Dr. Rauhut. «Probablemente el hemisferio sur nos depare aún muchas sorpresas.»

 

El equipo científico confía en continuar con su investigación sobre los dinosaurios jurásicos de la Patagonia con el apoyo de la Deutsche Forschungsgemeinschaft (DFG) y la Agencia Nacional Argentina de Promoción Científica y Tecnológica.

 

Para más información, consulte:

 

 

Museo Paleontológico Egidio Feruglio:

http://www.interpatagonia.com/paseos/museo_eferuglio/

vía  CORDIS 

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